La sutil diferencia entre el amor y la amistad

– ¿Nunca has pensado en montártelo conmigo?

– Nunca

– ¿De verdad…?

– ¿Pero tú eres tonto? Que no, joder. Vamos a cambiar de tema.

– ¿Ni cuándo nos duchamos juntos en el gym?

– ¿Dónde quieres llegar con estas preguntas? ¿Qué te gustaría oír? ¿Que sí, que me masturbo siempre pensando en ti? ¿Es eso lo que querrías escuchar? Si quieres que te lo diga, te lo digo…

– ¿Por qué te pones así? Era una simple pregunta sin importancia.

– No, Marcos, no. Seguro que piensas que por ser gay, me tengo que querer tirar a todos los tios de mi alrededor, ¿a qué sí?

– ¿Qué dices? ¿Cómo voy a pensar yo eso?

– Si haces esas preguntas es porque te lo has planteado. Habrás pensado en ello y te habrás sentido cohibido e incómodo. No me atraes sexualmente, Marcos. Que te quede claro, para mí eres como un hermano.

– ¿Cómo un hermano? Yo no me hago pajas con mis hermanos…

– Ni conmigo ya… hace muchos años.

– ¿Cómo supiste que eras marica?

–  ¿Cómo supiste tú que eras hetero?

– ¿Y si no lo eres?

– ¿Estás de broma, no?

– No del todo. ¿Cómo puedes afirmar rotundamente que algo no te gusta cuando no lo has probado?

– Pues porque se sabe.

– ¿Has estado con tios?

– Me he enrollado con alguno, pero no me he acostado aún con nadie. Pero sé que me tiran más. Es como cuando ves un anuncio de hamburguesas, ves un big mac y empiezas a salivar sin embargo te ponen el whoper y no.

– A mí me pasa al revés. Yo soy más de burguer.

– Lo sé. Bueno, pues tu gusto sexual es algo parecido.

– Osea, que te gusta ver colas.

– No todas, pero sí, me gustan más que los chochos…

– Curioso. ¿Y… la mía te gusta?

– Vete a la mierda.

– Joaquín, se que te dije que nada iba a cambiar entre nosotros, pero no puedo evitar pensar en el tema. Siempre has sido mi mejor amigo y tu confesión ha hecho cuestionarme algunas cosas.

– Por lo visto, no eres el único. Hay gente de la pandilla que no me ha vuelto a llamar desde que lo dije.

– ¡Que les den!

– ¿Y tú qué te estás cuestionando? ¿No será si estoy enamorado de ti?

– No, me pregunto si estaré enamorado yo, de ti.

– Bueenooo…

– ¿Bueno qué?

– Que eres hetero, Marcos. Y lo sabes. No estás enamorado de mí. ¿Por qué dices eso?

– Porque te quiero.

– Joder, y yo, pero eso no significa nada.

– Alguna vez pensé que podías ser gay. No le dí la más mínima importancia porque nunca me pareció relevante. Al decirme que lo eras. Lo primero que pensé fue si yo te gustaba o te había gustado alguna vez.

– Lo sabía .

– Es que eres taaan listo… Joaquín.

– Perdona, sigue.

– No, nada. Olvídalo.

– No Marcos. Venga sigue .

– ¿Qué es el amor? ¿Cómo sabes si estás o no enamorado?

– El amor es… cuando quieres mucho a alguien y te sientes tan bien a su lado que quieres estar todo el tiempo con esa persona.

– Acabas de definir nuestra relación. Piénsalo, Joaquín. Nos vemos casi todos los días, si no hablamos por teléfono, me caes genial, me divierto contigo, compartimos casi todo, te cuido, me cuidas, nos reímos un montón… Hay cosas que no me gustan nada de tí, pero incluso con eso, eres una de las mejores personas que he conocido nunca. No me importaría nada verte toda mi vida.

– La pena es que nos falta algo muy importante.

– El sexo.

– Más que el sexo, el deseo. Nunca podrías desearme sexualmente porque no eres homosexual.

– ¿Y si probamos?

– Tú te has vuelto loco. Esto no va así.

– Escúchame Joaquín. Cuando pensé en si podía gustarte o no, te imaginé masturbándote, mientras me mirabas y no me desagradó.

– Eres un creído, normal que te gustara.Te encanta que te miren y te admiren. Reconócelo.

– Sí, me gusta, sí…, pero luego me imaginé besándote y tocándote…

– ¿Y?

– Me excité

– La madre que te parió… No pasa nada por tener fantasías con alguien de tu mismo sexo. Eso no implica ser gay. Solo son fantasías. La realidad es muy distinta. Tú eres hetero y sexualmente no te atraen los hombres.

– Pero tú no eres un hombre, eres mi mejor amigo, y te quiero un huevo tío. Igual lo pruebo y me gusta.

– Claro que te va a gustar. ¿A quién no le gusta una buena paja con cariño y pitorreo?  Pero aunque tuviéramos sexo nunca me harías el amor. Y yo quiero alguien que vibre al tocarme, eso a ti no te pasará nunca. Si fueras gay o yo una chica, te juro que me acostaba contigo sin dudarlo y hasta me casaba contigo. Pero de momento prefiero ser solo tu mejor amigo.

– Osea que te gusto. Reconócelo, no pasa nada.

– Eres subnormal. ¿Lo sabes, no?

– Pero te gusto.

– Estás muy bueno, sí, y tienes un pollón enorme. ¿Contento?

– Ahora,sí.

 

Relato gay escrito por Víctor Rentero.

 

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